Electrónica en el hogar y la cultura

La tecnología actual permite que una parte cada vez mayor de nosotros tengamos acceso a eventos o productos culturales en formato digital. En nuestro hogar no faltan dispositivos electrónicos con capacidad de acceder a dichos contenidos.

La tendencia actual es que “internet de las cosas” se vaya implementando cada vez más. ¿Qué significa esto? Que todo nuestro hogar estará conectado a la red. No sólo en tablets y ordenadores, sino todo tipo de electrodomésticos. Desde el termostato hasta el frigorífico.

En cualquier momento podremos consultar qué alimentos o productos tenemos en casa, y ver una lista de la compra virtual. O incluso será el propio electrodoméstico quien nos sugiera qué productos necesitamos comprar para reponer la despensa, en función de nuestros hábitos. Se habla ya de una integración plena, de forma que simplemente el aparato nos sugiera una lista, nosotros la repasemos o modifiquemos y una vez dado el visto bueno se hará el pedido online directamente. Semejante tecnología nos libraría de tener que ir personalmente al supermercado, evitando un desplazamiento y dándonos más tiempo libre. ¿Quien no pierde varias horas a la semana sólo para ir a comprar comida? Esta tecnología nos liberará de esa tarea, y tendremos ese tiemp para emplearlo en otras cosas, incluido el consumo de cultura.

Es sólo un ejemplo de cómo nuestro hogar estará plenamente conectado. Por supuesto, esto también afectará a nuestro consumo de cultura ya que siempre tendremos acceso al material que nos interese. Y a la producción de la propia cultura. Al estar plenamente conectados, las interacciones serán sencillas y también la distribución de nuestras creaciones.

Es difícil preveer cómo cambiará nuestra sociedad, pero no hay duda de que lo hará.

La cultura libre probablemente también tenga algo que decir en el llamado “internet de las cosas”. ¿Cómo? Es difícil de decir, todas las previsiones que hagamos del futuro están condenadas a desviarse. Sí parece evidente que esta conexión permanente fomentará el intercambio de impresiones, puntos de vista y gustos personales con nuestros semejantes. Y por supuesto también el intercambio cultural, e incluso la aparición de movimientos culturales espontáneos.

La aparición de dispositivos de lectura digital como el Kindle (más información en http://librista.es/amazon/kindle-paperwhite/) o su competidor el ebook de Sony, amenazaba con hacer desaparecer editoriales, librerías y en general todo el entramado literario. Más que una desaparición ha supuesto un cambio. Ahora desde nuestro hogar accedemos a miles de obras disponibles en la red, facilitándonos el descubrimiento de autores afines a nuestros gustos, más allá de los autores archiconocidos que al final impregnaban las tan “amenazadas” librerías y editoriales (ver estudio en pdf).

No depender de un filtro empresarial para acceder a las obras fomenta la aparición de cultura libre, que los autores pueden auto publicar y distribuir por la red. Los ebooks han cambiado el mundo editorial, y también han abierto las puertas a aquellos creadores que han sabido dar a conocer su obre de forma libre por la red.

Nuestra vida cotidiana y nuestro hogar se ven influenciados por estos cambios. Ahora leemos tranquilamente en el sillón de nuestra casa, con un ereader que accede a un catálogo de miles de libros en la red. Esto es una enorme mejora para la cultura. Lo mismo ocurre con los contenidos audiovisuales que llegan a las pantallas de nuestro televisor o tablet.

El salón de nuestra casa combina muebles con aparatos de alta tecnología. Y estos aparatos cada vez tienen más presencia online. La televisión tiene acceso a internet. Nuestro aspirador es un robot que limpia la casa sin que nos tengamos que encargar nosotros de ello. El termostato está online, consultando información y ajustando sus valores de forma autónoma a nuestras preferencias y la climatología actual.

Este tipo de cambios, que afectan incluso a la limpieza y mantenimiento de nuestro hogar tienen dos factores muy positivos. Primero, nos liberan de tareas tediosas que consumen muchas horas al año, y al mismo tiempo nos conectan cada vez más con la red y con nuestro entorno directo. Todo ello revierte en un mayor consumo de cultura, tanto por ver liberado nuestro tiempo de ciertas tareas, como por el fácil acceso e intercambio a cualquier tipo de obra.

Nuestra calidad de vida se incrementa de forma exponencial, incluso cuando no nos damos cuenta. El otro día escribíamos sobre los sillones relax, tan habituales hoy en día. Por paradójico que parezca, un simple mueble influye en nuestro estado de ánimo, en nuestra salud, y en nuestro consumo de energía. Una jornada dura nos deja cansados y sin actitud para consumo activo de cultura. Esto se traduce en sentarnos frente al televisor para no pensar y ver cualquier cosa. Un sillón relax nos da un masaje relajante, nos brinda nuevas energías y nos invita a consumir de forma activa la cultura que nos gusta, en lugar de simplemente ver la televisión.

El mantenimiento del hogar, la interconexión a la red de los electrodomésticos, la mejora de los muebles y calidad de vida de nuestro hogar, todo ello redunda en más tiempo para crear o consumir cultura.